Comiendo y viajando por Paris: La primera impresión

 Desde que estoy en Paris, mi mente vaga por los lugares más descabellados y las ideas que a veces me visitan, se han quintuplicado, magnificado, y diversificado. Llegué a Paris hace dos semanas y esta ciudad mágica, como todos la llaman, no ejerce su influencia de manera radical, como un shock, sino de un modo más sutil, casi etéreo.

Quizás sea la conexión de Paris con la moda y el arte, quizás sean esos edificios viejos, de aire noble y mirada soñolienta, lo cierto es que Paris me ha hechizado, esta vez para siempre.

 Paris me llena de preguntas, algunas filosóficas, otras más mundanas, por ejemplo, como es que son todos tan delgados, cuando hay una panadería rebosante de baguettes, croissants, pan au chocolat, macaroons y eclairs, cada 3 cuadras? Para mí es un total misterio, sobre todo porque los veo comprando en la panadería a diario.

 Dos veces al día, al pasar por estas panaderías, hay una larga cola de clientes fuera, esta afluencia de parisinos en la puerta de la boulangerie indica que las baguettes acaban de salir del horno. Ese es el momento de interrumpir cualquier paseo para comprar este pan tradicional y luego continuar viaje, haciendo lo que el resto de los parisinos: cortando pedacitos de la baguette con los dedos mientras caminamos por la calle.

 Es una de mis imágenes preferidas de Paris: parisinos de todas las edades con una o dos baguettes a medio comer, asomando de carteras, bolsas, o simplemente envueltas en el papel con el que  las entregan en la panadería.

 Con su miga suave y esponjosa, la corteza crujiente y tibia, es uno de los panes más ricos que he comido en mi vida. Hay una ley en Francia (y esto explica, quizás, el por qué de su calidad) que establece la receta de la baguette tradicional, de manera que los panaderos no pueden apartarse de ella; dicha ley además, regula que el pan francés, no puede tener conservantes ni aditivos artificiales.

 Por supuesto que además de la baguette tradicional, existen otros panes, algunos son variantes de ésta, por ejemplo, la “banette” que es una baguette más grande y cuya receta puede variar según la boulangerie donde se la compre, ya que no está sometida a la ley. Hay baguettes con semillas de amapola y baguettes con sésamo. Una de mis preferidas es la baguette paysan, que tiene una textura más rústica que la tradicional y es más corta y de extremos puntiagudos, en lugar de redondeados.

 Paris tiene tres veces más panaderías que Londres, y eso se nota con solo hacer unas cuadras. Parece extraño, entonces, que los franceses necesiten promocionar el oficio de panadero, y sin embargo, el fin de semana pasado, en frente de la Catedral de Notre Dame, se llevó a cabo la Fiesta del Pan, donde maestros panaderos y aprendices de panadería enseñaban sus técnicas de amasado y confección de los distintos tipos de pan.

Había un rincón donde  los niños preparaban mini baguettes…

  El objetivo principal de la fiesta, era promover el interés en la profesión de panadero y la confección de los distintos tipos de pan.

 El lugar estaba lleno de turistas, algo lógico, ya que las carpas estaban en frente de Notre Dame, una de las 10 atracciones principales a visitar en Paris. Es curioso, pero ni siquiera las largas filas de una hora, hora y media, parecen descorazonar al turista empedernido. En mi caso, no tengo tanta paciencia, así que agradezco haber estado en Notre Dame hace muchos años, cuando no tuve que hacer fila para entrar; o bien fue hace tanto que no lo recuerdo. Un profesor de historia que tuve en el secundario solía decir que una de las fuerzas que mueve a la humanidad es la creencia de que “todo tiempo pasado fue mejor” y quizás estaba en lo cierto.

Esta es mi primera impresión de Paris, en fotos:

La vista desde mi ventana y la paloma que vive en el balcón de al lado.

En la heladería Gelati d’Alberto en 45, Rue Mouffetard 75005,  sirven sus helados con forma de flor🙂

 Lenny Kravitz tiene una firma de diseño, y entre otras cosas, ahora diseña sushi en Paris

La carnicería del barrio…

Boulangerie

 Patte d’ours o garra de oso

Candados en el puente: una prueba de amor en Paris…

Un artista callejero en frente de la Basílica de Sacre Coeur

Alice y la baguette mágica!

Un viñedo en medio de Montmartre

Saludos desde Paris!

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